Bienvenidos a mi blog

jueves, 19 de abril de 2007

Acariciarte

Acariciar tu sonrisa
es acariciar tu alma,
tu alma llena de dulces misterios,
la luna llena de tus ojos.

Acariciar tus manos
es acariciar tu vida,
tu vida oculta de alegrías,
la noche oscura de tus miedos.

Acariciar tu piel
es acariciar el mundo,
el mundo colmado de promesas,
los besos ciegos de tu boca.
-Por la puerta de atrás-

miércoles, 18 de abril de 2007

La primera vez

Yo era muy jovencita, trece o catorce años -me acababan de descubrir la ataxia de Friedreich-, cuando durante quince días del verano empezamos a frecuentar el pueblo de mamá. Un pequeño pueblecito, de calles empedradas y semiderruido por la guerra civil, perdido en la sierra. Aquel pueblo estaba lleno de primos y tíos, y aunque realmente no fueran parientes de sangre había que llamar a todos tíos. El tío Nicasio, el tío Cirilo, el tío Sebastián. Cada tío tenía su encanto y eran un mundo aparte, pero a mí el tío que más me entusiasmó fue el tío Miguel. Un anciano enjuto, alto, de rostro labrado por el sol, todavía fuerte aunque al mirarle, si la boina negra o el sombrero de paja raída por el uso, dejaban ver sus ojos, adivinabas en ellos que su vida se estaba secando.
El tío Miguel tenía dos mulas y un burro, y era el vecino del abuelo. El tío no hablaba mucho, conmigo no habló nunca.
En las amplías eras que rodeaban el pueblo supe lo que era trillar, y había trillado con el tío Miguel y mis hermanos cuando éramos unos mocosos, pero a mis catorce años ya no me interesaba dar vueltas y más vueltas sobre un trillo gritando: ¡ Arre mula!. No. Me interesaba más el burro que apenas salía sino era para acarrear cántaros de agua.
Una mañana mientras el tío aseaba la cuadra que estaba dentro de su propia casa, dejó al burro al lado del pozo de la plaza.
-Tío Miguel ¿ me puedo llevar al burro a dar un paseo? -yo había entrado en su casa y le observaba desde la puerta del oscuro, apestoso, pero mágico habitáculo.
El anciano me miró y por toda respuesta alzó sus hombros. Adivinando un “haz lo que quieras”, cogí las riendas del borriquillo y me lo llevé.
Antes de salir del pueblo le arrimé a uno de los poyos que para sentarse había delante de una casa abandonada. Me subí al poyo y le chillé:
-¡ Pórtate bien y no te muevas que me voy a montar encima de ti!
Cuando estuve acoplada sobre su lomo desnudo me sentí tan grande y poderosa que no cabía en mí, y sólo grité apretando con fuerza mis piernas contra él: ¡ Arre!
Estaba tan excitada y nerviosa, tan deseosa de abarcar nuevos horizontes y sensaciones, tan maravillada de montar por primera vez en un caballo pintado de burro, que olvidé por completo coger las riendas. Sólo al atravesar las eras me di cuenta de que el cuadrúpedo las iba pisando.
-Burro -le dije al lado de una oreja a las cuales iba agarrada- ¡ tenemos un problema pero tú no te asustes!. Burro... oye mira ¿ qué te parece si te llamo Furia o Platero? Que dices que mejor Platero. Venga pues. Platero, ves esos casillos a la izquierda... ¿ sí? Pues tuerce para allá.
Yo le torcía la oreja izquierda emulando a papá cuando daba al intermitente para que el seiscientos girara.
Pero Platero seguía por un sendero, como si se lo supiera de memoria, todo recto.
-De acuerdo ¡ tu sigue !. ¡ No!, no, mejor para. Sí, sí, mejor para -pero el burro seguía a lo suyo- ¡ PARA! Que pares Platero te digo que me quiero bajar -mas el burro no paraba. -Tu lo has querido, Platero, te trataré como lo que eres: un burro, ni caballo disfrazado, ni porras, eres un b u r r o. ¡ Sóóó burroooo!. Pero para, por Juan Ramón Jiménez te lo pido so burro...
Y nada que hacer, el burro que se convertía en asno, sin riendas no obedecía. Yo volvía la cabeza de vez en cuando, y miraba con angustia las casas del pueblo que apenas se veían ya. El pánico empezaba a sustituir a mi cabreo cuando vi aproximarse al tío Cirilo por el sendero. Me sequé algunas lágrimas rebeldes con el dorso de una mano y cuando estuvo cerca de mí, le pedí que por el amor de Dios frenara a aquel bicho. Cogió las riendas y al momento Platero paró. Me ayudo a bajar, le di las buenas tardes y se fue. Yo me quedé, dueña de la situación y de las riendas, mirando fijamente a los ojos del borriquillo.
-¡ A tu casa ahora mismo!. Eres el burro más malo y desobediente que conozco y no te voy a hablar en la vida...


-pag 127, Fotos de un Adiós-

martes, 17 de abril de 2007

Ella lo dijo todo... o casi

“No será fácil ser
de nuevo un solo corazón.
Siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad.”

Buscaba la aprobación de una mirada, de cualquiera.
La primera vez que había salido a la calle con mi silla de ruedas, fue una pesadilla en sesión continua.
El difícil arte del disimulo; Cómo hacer que tu dolor sea mayor.
Sin atrevimiento había descubierto que seguía viva. La silla no era el final de mi camino como temí durante años, tal vez fuese un principio o por lo menos un punto y seguido. Tenía que luchar por que aquella Ataxia de Freidreich no acabara de matarme, o por que lo hiciera lo más lentamente posible. Tenía un marido al que le había prometido una felicidad a mi lado, unos padres, unos hermanos y una gatita que me necesitaban. Y yo quería vivir, pero respirando dignidad. Nadie me había dicho que sería sencillo, mas no sospeché que fuera tan complicado... -pag 244, Fotos de un Adiós-

“Desde mi libertad
soy fuerte porque soy volcán.
Nunca me enseñaron a volar
pero el vuelo debo alzar.”

Bajaba la cuesta gritando, con los brazos alzados, llamando al cielo con mis dedos. Volvía a correr como cuando era una niña, sobre ruedas, pero volvía a correr. Bajo la caricia del sol, el viento jugaba con mi pelo mientras Juan robaba instantes mesados de una extraña felicidad... -pag 242, Fotos de un Adiós, de María Narro-
((la letra y música de la canción de Ana Belén, está
a la derecha del blog. Ella lo dijo todo... o casi))

lunes, 16 de abril de 2007

Y una sonrisa

Estoy agotada, ayer piscina, ésta mañana gimnasio, el sábado me acosté tarde, fumé mucho. Y estoy hasta las narices de oír a la gente: eres un ejemplo.
¡Mierda! si soy malísima y hasta invisible, y además no sé cocinar.
Venga va, un chiste:

El papá de Pepito decide irse a vivir a los Estados Unidos con toda la familia y Pepito ingresa en una escuela.La maestra pregunta a Pedrito:
-A ver Pedrito, dame un ejemplo de la palabra "evidentemente".
-Bueno maestra, mi papá, mi mamá, mis hermanos, y yo, fuimos a comer a un restaurant, evidentemente que mi mamá no cocinó ese día.
-Muy bien Pedrito, a ver Juanito dame un ejemplo de la palabra "evidentemente".
-Mi papá, mi mamá, mis hermanos, y yo, nos fuimos a la playa, evidentemente que la casa quedó sola.
-Muy bien Juanito.A ver Pepito, dame un ejemplo de la palabra "evidentemente".
-Bueno maestra, yo estaba sentado en el pasillo de mi casa, y vi pasar a mi abuelita con el diario New York Times Paper, y dije: Evidentemente va a cagar, porque no sabe leer inglés.

Brisa de luna

Brisa de luna
aire de besos
delirios de sueños,
esperándote y huyendo de ti.

Noche perpetua
seda, deseo y anhelos,
cristalino fuego
que quema y me habla de ti.

domingo, 15 de abril de 2007

La caja de música (II)

((la primera parte de La caja de música está en el post de abajo))

Se acodó sobre una rodilla de Mayte y apoyando su pálida carita entre las manos a la vez que la miraba a los ojos, dijo:
-El mundo no es gris ni azul, Mayte. Coge la parcela de mundo que te pertenece y píntalo como tu quieras o puedas, pero no aceptes el color que te impongan. Hay verdaderos desastres, desgracias, ausencias que tiñen nuestra vida de un color muy negro, y ante eso, sólo el mago del Tiempo puede ayudar. Tienes que aprender a diferenciar, no todo es tan gris como parece ni tan mágico y azul como lo ves otras veces. No todo es lo que parece, cariño. Antes abriste la cajita de música y la cerraste decepcionada ¿ por qué? ¿ Por qué me viste sola y quieta? ¿ Por qué no oíste la música? –
Mayte asintió.
-Tu abuela decía que la abrieras sólo cuando quisieras soñar, pero para poder soñar tu corazón no ha de estar bloqueado por el dolor, un dolor que solamente tú acrecientas.
-¿Me estás diciendo que me lo invento? -preguntó Mayte empezando a enfadarse.
-¡ No he dicho eso! Sólo te pido que el daño que te hacen o te puedan hacer, no lo recuerdes porque así se multiplica y en vez de una vez te lo habrán hecho cien, que no dejes que te obliguen a no ser tú, y que aprendas a mirar y escuchar con el corazón. ¿ Oyes la música?

Mayte negó con la cabeza.
La princesita empezó a correr hacía la caja con sus relucientes zapatos de cristal asomando bajo su vestido arremangado. Con dificultad consiguió enderezar la cajita pues aún estaba boca abajo, y de un ágil salto se metió en su interior. En aquel momento se abrió la puerta del desván. El marido de Mayte miraba cómicamente a su mujer, ésta había perseguido a gatas la carrera de la princesita y ahora la observaba e intentaba escuchar con la cabeza casi metida dentro de la diminuta caja tiznándose de aquella forma la nariz del rojo terciopelo de su fondo. Al ver a su marido apoyado en el dintel de la puerta con aire risueño y los brazos cruzados, Mayte se incorporó y le preguntó si oía la música.
-Imposible no oírla cuando te miro.


-pag 216, Fotos de un Adiós-

La caja de música

Débiles rayos de sol se colaban a través de la vieja claraboya vistiendo de una extraña luz perlada la cajita de música. Mayte la sostenía entre sus manos. Sentada en un rincón del desván con las piernas dobladas y la cabeza apoyada en la pared, miraba entre lágrimas y penas reprimidas su pequeño tesoro. Su abuela le dijo que la abriera sólo cuando quisiera soñar y ahora, no es que quisiera, es que lo necesitaba.
Pero la caja de música hacía muchos años que se había roto. Las notas de aquel vals de la ilusión dejaron de sonar, y la princesita que había en su interior, aquella que danzaba y volaba al compás de la música, estaba quieta.
Mayte abrió la pequeña caja de música como si temiera romperla, pero al no oír nada y ver a su princesa triste y sola, la cerró con fuerza. La caja tembló como si protestara. Mayte la empujó lejos de ella y se tumbó sobre el polvoriento suelo abrazando sus piernas y escondiendo la cara entre las rodillas.
Imágenes de soledad, rechazo, ignorancia y humillación recorrían su mente una y otra vez, una y otra vez.
- Sí, es cierto, ha pasado y quizá vuelva a pasar pero no lo multipliques

Mayte levantó la cabeza y sus sentidos ávidos de compañía recorrieron el desván buscando el origen de aquella voz.
-Duele -volvieron a hablar -pero no dejes que te hagan más daño.

“Parece como si... parece... oh Dios, no puede ser. La voz viene de la caja de música -pensaba Mayte- con razón ellos no me quieren, no me ven... ¡ encima estoy loca!”
La caja dio un gran salto y la puerta se abrió rodando su princesita por el polvoriento suelo. Mayte se incorporó rápidamente. Miraba a la princesita sin parpadear mientras ésta revisaba su cuerpo en busca de chichones.
-No estas loca, habría que estarlo para no aceptar a alguien por no ser como tú, por no pensar igual que tú, por tener otras inquietudes o porque no pare de bostezar viendo el Gran payaso -decía la princesita levantándose del suelo y estirando su largo vestido de seda blanca un tanto amarillento por el paso del tiempo.
-Ojalá fuera sólo eso, ojalá no me hubiera tocado conocer el dolor, ojalá no se pudiera modelar la mente de los más pequeños para que mañana sean portadores de los mismos ridículos perjuicios que sus padres, ojalá mi mundo fuera feliz, lleno de amor y respeto... -Mayte hablaba mirando hacia la luz mientras se sentaba de nuevo en el suelo.
La princesita se acercó a ella llevándole calor.

((continua siguiente post...))

sábado, 14 de abril de 2007

Esplendor en la hierba

Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.....


La belleza siempre subsiste en el recuerdo.

Sábado de Cine.

viernes, 13 de abril de 2007

Spain is different... ¿solo?

Hacía dos horas que habían cruzado la frontera.
Las cuatro chicas del ford Mondeo británico, miraban embelesadas el paisaje. No era para menos, ¡llevaban tanto tiempo soñando que un día visitarían España! y sin pensarlo ni siquiera imaginarlo les había surgido la oportunidad de esas vacaciones.
-Españolito muy toro -Anni enseguida miró el diccionario- No, no, no... is very hombre
Las chicas realmente estaban tranquilas, Ann dominaba el idioma y Peggy había elaborado un planning vacacional perfecto y bien documentado. Lo que les venía preocupando, sobre todo a Helen que conducía, era que desde que habían abandonado la autovía ( pues querían parar en Zaragoza a visitar la Alhambra) no veían ningún indicador. Por lo que decidieron dar la vuelta, volver a la autovía e ir directamente a Madrid, allí visitarían la Maestranza, que sin duda era mucho más okey. Katrina, la copiloto, descubrió en el plano de carreteras una comarcal, la tomarían evitando así la autopista de peaje. En tres horas llegarían a Madrid. Pero..., pasaron mucho tiempo sin ver indicadores.Por fin i una city !
¡Qué raro ! su nombre no viene en el mapa. Dudan si han de parar a preguntar. Prefieren seguir un poco más, tal vez no estén perdidas. Media hora más sin ver señales de civilización.
Se empiezan a preocupar. Queda poca gasolina.... Allí, allí, ¡there !, ¡there !, a man whit sheeps.
-¡Help ! ¡help !
El pastor se acerca al coche. Su cara se ilumina cuando ve a las cuatro. Rápidamente se quita la boina y acicala sus cuatro pelos.
-¡¡A las buenas tardes !! -les dice.
-We're losts -contestan.
Cirilo arruga su cara y pasados unos minutos les vuelve a decir:
-Ah no no YO JA-PO-NES NO SE
Ann busca en su diccionario.
- Nosotras semos o estemos perludas
- ¿ peludas ? ¡KIA ! con lo remajas que sois y lo bien depiladicas que vais -al ir tomando confianza en la conversación, Cirilo se acoda en la ventanilla abierta del Mondeo- ¡anda que si vieraís los bigotes de la Tomasa !
-I don't understand -repetía Ann pasando frenéticamente las páginas del diccionario- ¡¡¡PERDIDAS !!!, semos perdidas.
-Ahhhhhhhhhh ¡cacho de pena me da ! pero don Evaristo no confiesa ahora.
- ¿ To Madrid please ?
- ¿ Tu Madrid ? ¿ mío ? ¡kiaaaaaaaaaaaaaaaa oveeeeeja no te mees en las ruedas !
La copiloto bajándose del coche esquiva con remilgo las ovejas y de cuatro sutiles zancadas se pone delante del hombre. Le enseña el mapa y grita :
-¡MADRIS !
Cirilo sin dejar de mirar por entre el escote de la blusa que tiene enfrente, pisa fuerte en el suelo y grita:
-¡BURGOS !

Una semana después los padres de Helen reciben una postal que traducida vendría a decir así:
Querida familia; España es diferente, maravillosa, única. Estamos en un apartamento en primera línea de playa. Hemos hecho muchos amigos. Primero conocimos a nuestros vecinos: Cirilo y su mujer Tomasa. Tienen muchos primos que por la noche nos enseñan a cazar gamusinos en la era, digo en el mar. Hay que ser español para poder ver un gamusino. No hemos podido ir a la Maestranza porque cierran en verano, pero hoy vi un encierro con toros de verdad en la tele, es que son los Fermines de San Pamplona. Todos los días después de comer cuando los españolitos se mueren por un rato, nosotras practicamos la equitación aunque en esta ciudad solo hay dos razas de caballos: la mula y el borrico. Os he comprado un botijo. Mañana preparamos la vuelta a casa. Nos da pena irnos así que hemos pensado pasar antes por La Coruña, queremos visitar La Giralda. Hasta la semana que viene, querida familia.

María Narro
Sonríe.

Los antidepresivos

Cuando tenía veinte años caí en una enorme depresión, por motivos que descubro en Fotos de un Adiós -sorry, pero tengo que hacer publicidad aunque yo de momento no haya visto beneficio alguno, sólo la satisfacción de saber que mi libro se lee-.
Me mandaron unos antidepresivos que me hacían estar todo el día volando, pero experimenté una notable mejoría en mi ánimo por causas totalmente ajenas a ellos: empecé a ser profe particular de Inglés.
Todo médico se olvidó de controlarme los antidepresivos. Estuve durante dos años tomándome una pastilla diaria. Hasta que mi cuerpo se empezó a quejar.
Los antideresivos tienen efectos secundarios si los tomas sin control médico.
Descubrí que estaba enganchada, debía dejar de tomarme la pastilla y no podía.

Al final lo conseguí, fueron dos meses horribles pero salí de aquello SOLA. Y que nadie piense es que tú eres fuerte, ¡ja! con 22 años yo no sabía que era eso. No he vuelto a tomar un antidepresivo jamás, los odio.
¿Que a dónde voy a parar con este post?
A afirmar que se puede volar sin antidepresivos, sin drogas y sin beber, se puede porque yo lo hago, y aprender a quererme y aceptarme no fue fácil. Pero al igual que puedo yo, puede cualquiera.
Sólo hay que querer y pensar que podemos.

(((disfrutar de aquella música que he dejado a la derecha del blog, o de Mafalda en primavera, subtitulado en inglés)))

jueves, 12 de abril de 2007

¡Buenas noches!

perdón, perdón, perdón ¡¡¡Buenos días!!!

Con éste post quiero, además de presumir del cuerpo de bomberos, reivindicar a todos los hombres objeto.
A aquellos que necesitan enseñar parte de sus encantos para triunfar, para que se les haga caso -otra cosa muy distinta es que se sientan bien así-; a todos aquellos que son rubios o se tiñen de rubios para parecer tontos.
En fin, que reivindico que detrás de cada 'guap@' hay un ser humano.
¡Viva la Ironía!

miércoles, 11 de abril de 2007

La noche más larga

La oscuridad lo llenaba todo.
El diminuto reloj marcaba las nueve de la mañana ¿Dónde estaba el sol? Salió de su casa candil en mano, encontrándose a los habitantes de su mismo pelo buscando con premura la luz en aquel cielo de tinieblas. Piojilla Díaz observó atónita como en el pelo de al lado, dos pelos más allá, tres, cuatro más abajo, todos los vecinos miraban con curiosidad muy por encima de sus negras cabezas.
Piojilla se sentía cada vez más inquieta, mas su inquietud empezó a rozar el miedo al volver a casa y oír las noticias en la piojoradio:

“nos encontramos ante un hecho increíble, inverosímil, inaudito, pero lo cierto es que en nuestro inmenso poblado, el poblado de las medias lunas, no hay luz. Son las diez de la mañana y os puedo asegurar oyentes piojos, que incluso allende los pelos, tampoco hay sol. Sin duda alguna nos encontramos viviendo la noche más larga. Mantengan la calma. Piojolinda les volverá a informar, no cambien de dial".
Piojilla no se atrevió a ir a trabajar. Decidió descansar ese día, iluminó su coqueto apartamento con pequeñas luces por doquier, y se sentó a saborear un humeante café. Miraba por el gran ventanal su adorada medía luna. Era lo único bueno de aquella noche más larga, la medía luna resplandecía. Su eterna confidente, su eterna mano amiga. Piojilla sabía que en realidad su poblado poseía dos medías lunas. Piojilla ahorraba. Algún día visitaría aquella otra medía luna, por miles, millones de pelos de distancia a que estuviera. Era su sueño, su ilusión.

Una de sus patas se movía rítmicamente al compás de la canción de moda que oía por la piojoradio: .....”y ese piojo enamoraó de la luna, que abandona cada noche la maná “..... Sin darse cuenta Piojilla dejó su tercera humeante taza de café a un lado y comenzó a mover todos sus brazos, al son de la canción. La música cesó. De nuevo se oyó la voz de Piojolinda informando:
“la banda terrorista L.A.S.A.R.N.A ha aprovechado la oscuridad que padecemos para cometer otro de sus cobardes atentados. Sigue avanzando. Las regiones más cercanas a las cataratas, han quedado completamente arrasadas, sin pelo. Se desconoce el número de víctimas. Piojolinda les volverá a informar, no cambien de dial".
Y como decía Piojillo Sabina... y nos dieron las diez y las once. , el día pasó. Un día sin luz, mañana saldría el sol, seguro.

Todos los habitantes del poblado de las medías lunas a la mañana siguiente despertaron buscando con ansía la luz del alba... La salida del sol..... No podía ser, Piojilla Díaz temblaba ¿Qué está pasando? ¡La noche continua! Volvió a meterse en la cama, arropándose hasta sus negras orejas. Simuló dormir durante horas.
De repente, una luz cegadora inundó todo. Un enorme movimiento trote sísmico. Unos atronadores “golpes” acompañados de un: ¡ JEYYYY TORO!. Una voz saliendo por un descomunal equipo de megafonía decía:
-5º toro de la tarde. Piojero, 520 Kilos. Ganadería : Rubiales......


Las carcajadas aún resuenan en mis oídos, igual que cuando lo escribí. Porque eso es lo más bonito de escribir: que te ríes como nadie, lloras, sufres, amas, te enfadas, aplaudes, sientes..., vives.
Creas personajes que si no fuera por ti nunca nacerían, creas mundos, situaciones, historias, fantasía...
Creas Vida. -pag. 178, Fotos de un Adiós-