
Ya ha empezado la fórmula uno hasta que no se acabe no nos vamos. Todo preparado para irnos, queda una vuelta... ¡qué aburrimiento y qué mareo, pero por fin!
Diez menos cuarto de la mañana... ¿cambié anoche la hora, sí verdad? ¡qué frío! Salimos de Guadalajara y empieza a nevar. Es precioso ver pasar kilómetros y kilómetros con el campo de mi Alcarria suavemente nevado, vacas y toros pastando, caballos, algún conejo que se esconde... Me siento Blanca Nieves.
¿no cuajara y nos quedaremos atrapados en Trillo?
Las nubes cada vez son más negras, pero antes de acabar la carretera de los pantanos sale el sol... ¡buenos días por la mañana!
Blanca Nieves sonríe, son las once menos cuarto y ya se ven ‘Las tetas de Viana’ (son dos montañas que cobijan a Trillo)
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La piscina activa del balneario hoy está saturada, pero pasamos hora y media en sus aguas analgésicas: flotando, nadando, en camas de burbujas, bañeras de hidromasaje... Blanca Nieves mira a través de los ventanales que rodean la piscina ‘El alto Tajo’
Es divino, ya no nieva. A la una me dan el masaje, nos tenemos que ir.
Nos duchamos y cambiamos. Y esperamos hasta que aparece el masajista... a Blanca Nieves nunca le ha dado un masaje UN masajirista de esos y se pone nerviosa. Su tonto pudor le hace quitarse la camiseta cuando está tumbada y ¡ay Dios! Ve las estrellas, ella y su hombro.
El masaje calma el dolor, el masarijista toca las teclas precisas para que no duela durante casi una hora.
Vuelta a casa... vacas, toros, caballos, kilómetros y kilómetros. Ni rastro de nieve.
Blanca Nieves se ha pasado casi toda la tarde durmiendo, y volverá a dormir en cuanto cene y mire la tele dos veces porque mañana madruga y la B12 le da sueño.