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viernes, 29 de diciembre de 2017

Porque yo soy así

“Cuando era un chiquillo que alegría,
Jugando a la guerra noche y día,
Saltando una verja verte a ti,
Y así en tus ojos algo nuevo descubrir.”
Hacía dos horas que habían cruzado la frontera. Las cuatro chicas del ford Mondeo británico, miraban embelesadas el paisaje. No era para menos, ¡llevaban tanto tiempo soñando que un día visitarían España! y sin pensarlo, ni siquiera imaginarlo les había surgido la oportunidad de esas vacaciones.
-Españolito muy toro -Ann enseguida miró el diccionario- No, no, no... is very hombre.
Las chicas realmente estaban tranquilas, Ann dominaba el idioma y Peggy había elaborado un planning vacacional perfecto y bien documentado.

“Las rosas decían que eras mía,
Y un gato me hacía compañía,
Desde que me dejaste yo no se,
Porque la ventana es más grande sin tu amor.”´
Lo que les venía preocupando, sobre todo a Helen que conducía, era que desde que habían abandonado la autovía (pues querían parar en Zaragoza a visitar la Alhambra) no veían ningún indicador. Por lo que decidieron dar la vuelta, volver a la autovía e ir directamente a Madrid, allí visitarían la Maestranza, que sin duda era mucho más okey.
Katrina, la copiloto, descubrió en el plano de carreteras una comarcal, la tomarían evitando así la autopista de peaje. En tres horas llegarían a Madrid. Pero..., pasaron mucho tiempo sin ver indicadores.
Por fin una city. ¡Qué raro! su nombre no viene en el mapa. Dudan si han de parar a preguntar. Prefieren seguir un poco más, tal vez no estén perdidas.

“El gato que está en nuestro cielo,
No va a volver a casa si no estás,
No sabes mi amor que noche bella,
Presiento que tu estás en esa estrella.”

Media hora más sin ver señales de civilización.
Se empiezan a preocupar. Casi no queda gasolina.... Allí, allí, ¡there!, ¡there !, a man whit sheeps.
-¡Help !, ¡help !
El pastor se acerca al coche. Su cara se ilumina cuando ve a las cuatro. Rápidamente se quita la boina y acicala sus cinco pelos.
-¡¡A las buenas tardes !! -les dice.
-We're losts -contestan.
Cirilo arruga su cara y pasados unos minutos les vuelve a decir:
-Ah no no YO JA-PO-NES NO SE

“El gato que  está triste y azul,
Nunca se olvida que fuiste mía,
Más siempre sabra de mi sufrir,
Porque en mis ojos ... una lágrima hay”
Ann busca en su diccionario.
-Nosotras semos o estemos perludas 
-¿peludas? ¡KIA! con lo remajas que sois y lo bien depiladicas que vais -al ir tomando confianza en la conversación, Cirilo se acoda en la ventanilla abierta del Mondeo- ¡anda que si vierais los bigotes de la Tomasa!
-I don't understand -repetía Ann pasando frenéticamente las páginas del diccionario- ¡¡¡PERDIDAS!!!, semos perdidas.
-Ahhhhhhhhhh ¡cacho de pena me da! pero don Evaristo no confiesa ahora.
-¿To Madrid please?
-¿Tu Madrid? ¿mío? ¡kiaaaaaaaaaaaaaaaa oveeeeeja no te mees en las ruedas!  
La copiloto bajándose del coche esquiva con remilgo las ovejas y de cuatro sutiles zancadas se pone delante del hombre. Le enseña el mapa y grita:
-¡MADRIS!

“Querída querida, vida mía..
Reflejo de luna que reía,
Si amar es errado culpa mía,
Te amé..
En el fondo que es la vida no lo sé.”
Cirilo sin dejar de mirar por entre el escote de la blusa que tiene enfrente, pisa fuerte en el suelo y grita:
-¡BURGOS!

Una semana después los padres de Helen reciben una postal que traducida vendría a decir así:
Querida familia; España es diferente, maravillosa, única. Estamos en un apartamento en primera línea de playa. Hemos hecho muchos amigos. Primero conocimos a nuestros vecinos: Cirilo y su mujer Tomasa. Tienen muchos primos que por la noche nos enseñan a cazar gamusinos en la era, digo en el mar. Hay que ser español para poder ver un gamusino. No hemos podido ir a la Maestranza porque cierran en verano, pero hoy vi un encierro con toros de verdad en la tele, es que son los Fermines de San Pamplona. Todos los días después de comer cuando los españolitos se mueren por un rato, nosotras practicamos la equitación, aunque en esta ciudad solo hay dos razas de caballos: la mula y el borrico. Os he comprado un botijo. Mañana preparamos la vuelta a casa. Nos da pena irnos así que hemos pensado pasar antes por La Coruña, queremos visitar La Giralda.
Hasta la semana que viene, querida familia.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La última matanza

“ Dicen los viejos que en éste país
hubo una guerra
que hay dos Españas que guardan aún
el sabor de viejas deudas”

-¡Corrutos!
Quizás quiso decir corruptos.
-¡Que no, leches, no! Corrutos, más que corrutos, que se quedaron con la matanza del Jenaro.
 --¡Abuela, deje usted de chillar al ordenador que me estoy cabreando!

“Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana 
Y no es posible que así pueda haber 
Gobierno que gobierne nada”

Desde que mi abuela se había enterado de que los López Ayala se volvían a presentar a la Alcaldía de su pueblo y hacían campaña en Internet, ella se empeñó en aprender aquella nueva teoría de las redes sociales. Algo que hacía furor entre sus compañeros de la tercera edad. Daba prestigio y seguidores. Aunque ella sólo quería contar la verdad; la verdadera verdad de los verdaderos hechos…
-¿Con hache o sin hache?
-Déjeme, abuela, mejor usted me cuenta y yo escribo.
-Está bien, Paquita. Escribe tú porque al ordenador le faltan teclas. Y envía un whatsapp a la Elvira que su marido no le cuenta ná.
 
“Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta 
que todos aquí llevamos 
la violencia a flor de piel“

-Todo fue muy sospecho -empezó a contarme-, había que hacer matanza como todos los años, pero allí sólo había un cochinillo, poca sangre y mucho frío.
-¿En dónde? –pregunté asustada.
-Calla y escribe la verdad de los verdaderos hechos. Siempre –continúo- habían matado tres cerdos…
-Ah no ¡Me niego…! –chillé viendo a los pobres cerditos.
-Escribe, Paquita, que luego bien te comes la morcilla –contestó enfadada-. A todos nos extrañó menos al Jenaro. Hacía tiempo que a los Ayala les habían comprado unas tierras con la condición de hacer un centro social, pero nunca se hizo. En su lugar abrieron grandes carnicerías por toda España. Sacaron muchísimo dinero, dieron mucho trabajo, compraron buenas casas, hicieron viajes. Muchos, demasiados… hasta que llegó la última matanza.

“Pero yo sólo he visto gente muy obediente 
hasta en la cama 
Gente que tan sólo pide 
vivir su vida, sin más mentiras y en paz”

 -Jopetas, abuela, qué bien lo cuenta usted ¿Y qué pasó?
-Que el dinero, el trabajo, las casas y los viajes desaparecieron. Y en su lugar apareció un cochinillo… ¡corrutos! Más que cerdos!!
-¡Me he perdido, abuela! No entiendo.
- Es muy fácil, tesoro. No se puede hacer matanza con un cochinillo –me dijo-, tienen que engordarle y esperar. Pero no les quedaba tiempo ni dinero…
-¿Entonces no hubo matanza?

Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá”

-Claro que hubo, Paquita. Mataron todos los sueños e ilusiones de quienes trabajaban para ellos. Y se llevaron la pequeña matanza del Jenaro para hacerla pasar por propia…por el que dirán. Esa gente tropezará siempre con la misma piedra: vivir por encima de sus posibilidades, y aparentar.
-¡Vaya…! Está bien, abuela. Coja usted el ordenador y escriba lo que quiera. Y no cierre los ojos cuando le diga que cierre las pestañas.

-¡Trepotentes!
Quizás quiso decir prepotentes.

“Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá “


miércoles, 15 de noviembre de 2017

En alguna estrella

No pasa nada, estoy muy bien.
Sólo he escrito una nueva novela.


Sinopsis de En alguna estrella

El cacareado oro de Moscú aparece en Guadalajara el mismo día que Carrero Blanco vuela por los aires en Madrid.

¿Y si todos guardáramos en nuestra mente ese sentimiento y esa risa que nos ayudaron a vivir?
Un joven guardia civil llega al emblemático Cuartel de Globos en junio de 1973. Pronto acaba enamorado de una alcarreña, de los caballos que allí hay, de las murallas rotas del cuartel y de las estrellas, pero no de las que se cuelgan en el uniforme sino de las del cielo para disgusto de su padre, el coronel Genaro Robles  Durante las Fiestas de Guadalajara se enfrenta a su primer caso adentrándose en la etnia gitana. Unos singulares gitanos que rondarán toda la historia.
Con el atentado del almirante Carrero Blanco y la aparición del oro de Moscú, la novela se dispara con acontecimientos tan divertidos y surrealistas como dramáticos. Hasta la mañana de año nuevo de 1975 en la que todo cambia de una manera brutal.
En mitad de la historia la autora, en su osadía, se atreve a revelarle un breve secreto al lector. Para ello le traslada al siglo XIV, al Alcázar Real de Guadalajara.

Si quieres saber más pincha aquí

https://enalgunamaria.blogspot.com/

 

 

jueves, 16 de junio de 2016

Prohibido llorar.—


Eso es lo que me gustaría deciros a cada uno de vosotros según vayáis leyendo Claridad. Pero sobre todo me gustaría susurrármelo a mí misma, cogerme de una mano y decir aquello pasó hace muchos años; está muy novelado y del pasado solo se aprende.

 Todos tenemos una historia detrás. Yo escribí la mía y la publicó la Fundación Siglo Futuro en el 2006. Muchos años después nace Claridad, con la misma historia. Más punzante, actualizada, renovada, con mayor información, humor, pero igual de emotiva.

 Un libro ha de hacerte sentir. Claridad, aunque complicado emocionalmente publicar sola el primer capítulo, ha sido y es infinitamente maravilloso poder hacer lo que amo sin depender de nadie.

 Capítulo primero, Las cosas se cuentan desde el principio…

(dividido, el capítulo, en cuatro partes. Una detrás de otra. La semana que viene pondré el segundo capítulo)
http://claridadlanovela.blogspot.com.es/

lunes, 18 de abril de 2016

¿Y qué hacemos con los sueños…?

          Saber, necesitar, soñar es un aliciente de la vida. Pero hay que saber cuando se acaba el sueño. Tal vez nunca porque eres luz si lo crees, una magia que nadie entiende, una estrella del infinito; porque los sueños nos han de ayudar a vivir. A equilibrar el miedo, el mundo, las emociones, la actitud. Dicen que cuando dejas de soñar te mueres. Cuando dejas de perseguir la ilusión, de rascar en la alegría, de sorprenderte… ya no estás entera. No importa tu edad, importa tu alma.

Sólo se avanza caminando al frente.

Abismo de inquietudes sobre mi pecho
aroma de ternura en mi soñar,
noches de fuego y hielo
de sangre y miedo.
Besos sin boca, caricias sin dueño
alboradas sin estrellas
lluvia de deseo contra la pared.
La luna tapa mis ojos
apresa mis manos
y me abraza,
no quiero llorar  la pena  de un silencio
quiero reír la alegría de estar viva
de saber la furia de unos versos
 de sentir el aliento del viento.

>>>>>Distinta.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Distinta...


Mira, a veces la gente vive tan agobiada por su propia vida y problemas que se olvida de tener tiempo. Tiempo para ellos mismos y para ti. O otros, simple y llanamente no quieren verte, o les da igual, o se mueren de ganas de verte y no se atreven… ¡La mente es tan complicada que es una odisea el poder comprendernos como para entender a los demás!
No tener un millón de amigos cerca de ti no significa estar sola, ni hay que organizar un botellón todos los sábados para poder vivir. Hay que saber apreciar lo que se tiene. Seguro que más de lo que merecemos.
 
La luna se ha dormido entre los brazos del sol,
sus ojos guardan la ternura de tus manos
acariciando la lluvia que corre por mi espalda
desnuda de miedos con sueños sin atar.

Apreciar, valorar, detenernos ante las pequeñas cosas, ver lo invisible, ir más allá de las palabras. Parece que para poder vivir hay que ser la madre Teresa de Calcuta. Ya te digo…
Pues no, y no me confundas.
Todo eso es opcional y viene solo. Lo importante es querer vivir y ocupar tu tiempo en algo que te guste, tener mucha paciencia e ir abriéndote poco a poco. Y si llegas a sonreír de verdad, habrá comenzado un nuevo día. Tal vez el más grande del universo.
 
Reír…
suavizar el miedo desbocado en la sombra
acallar la pena de una noche sin tregua,
compartir tu risa como si fuera una niña.
Reír con las estrellas
sobre la caricia de un alma que se abre en mis venas,
sobre la piel de la tristeza que no conoce fronteras
que no entiende las guerras.
Reír….
besar al viento de la noche
lamer las lágrimas del sol,
sentir el fuego de la luz.

  

martes, 10 de marzo de 2015

Un aperitivo


“Hace millones de años, en algún país alejado de políticas, corrupciones, recortes, gran hermano vip y Podemos... apareció escrito la ingeniosa frase La culpa siempre la tienen ellas, y juro por Dios que la cajera alemana del Merkeldona todavía no tenía un euro, ni Belén Esteban monedero; ni siquiera llevaba coleta Pablo Iglesias. Pero la frase se quedó ahí, perpetuada en un mundo fabricado de costumbres y tópicos.

En este libro de pequeños relatos vamos a soñar y reírnos recordando aquel amor imposible que nos partió el corazón, aquellas vacaciones tan bien preparadas, o aquel hombre al que nunca olvidaremos; vamos a apatrullar la ciudad, las ovejas, el mus, ¿el oeste?, ese hijo que nunca se está quieto; tantas y tantas cosas, y alguna carcajada.

Porque... ¿La culpa siempre la tienen ellas? Quizás… (…)”

 

Esto es un pequeño aperitivo, voy a estar unos días missing. Pero lo estoy pasando genial, aunque con anemia y volcada en mi tratamiento. A no ser que se me case otra hermana

viernes, 6 de marzo de 2015

Una pizca de locura


Empezar a colgar mi nuevo libro en la red me produce una satisfacción enorme, también encaminarme a encontrar editor para Claridad; actualizar mis blogs, la revista, escribir…

El que no me gusta nada es el Jorge Luis López Vázquez, le veo cuando me canso de leer o hacer gimnasia me hacen reír gente que trabaja para él, no él. Y no me refiero al Kiko Matapollos. Se llame como se llame, es un verdadero Jorge Luis.


Como tampoco me gusta la última del señor Gobierno. Te acarician con la bajada del paro y te la meten doblada con la factura del gas… ¡Bendita Primavera que estás en los cielos!

¿Casualidad? Va a ser la crisis…

martes, 24 de febrero de 2015

¡Un éxito!

Setenta galgos! Todo un espectáculo de color, solidaridad, humanidad y risas. Con un escenario de ensueño, el frío no deslució nada.
Algo para no olvidar.
Gracias al club de galgueros de Guadalajara, y a mi fisioterapeuta: Amparo Madrid.

martes, 17 de febrero de 2015

lunes, 30 de junio de 2014

Las palabras del viento

Ahora ¡GRATIS! El próximo viernes, 4 de Julio, Guadaqué http://www.guadaque.com/ publicará por capítulos mi novela

¿Qué son las palabras del viento?
El llanto y la alegría del mundo, el pasado silenciado de una Historia muy reciente, la senda de un futuro sin prejuicios; niños, hambre, armas, miedo, sonrisas, amor... son muchas cosas.

Por qué la guerra civil?
Porque las generaciones cambian y lo que antes era rencor y abrir viejas heridas... ahora es curiosidad por saber la verdad, pasión por aquello. Y si yo me quería meter en el pasado de mis personajes ahí estaba la guerra esperándome. La toreé como pude para que la trama tuviera sentido.

¿Y por qué Sigüenza?
Porqué yo me enamoré de un lugar muy, muy especial y mágico: El barranco de Las Hoces del río Dulce un día de mucho viento. Luego estudias el terreno, las gentes, los pueblos... la novela no nació ayer.

Con nueva portada; hubo un contrato de rescisión hace año y medio… y no puedo usar la anterior –aunque fue idea mía-.

martes, 24 de junio de 2014

Enriqueta 18

Espere, mi señora majestad, que le pongo los números romanos y nos enteramos todos de que es usted una reina. O futura, que todo llegará, aquí ya vamos por Felipe VI.
Enriqueta XVIII, así está mejor.
No sé, más bien se parece usted a mi tía Enriqueta. Pero de eso se trata ¿no?, de sentir la cercanía de su señora Majestad. Complicidad no, esa hay que ganarla a pulso.

Creo que soy monárquica, al menos eso es lo que he vivido desde niña y, hoy por hoy no hay otra opción con bases y sólida para elegir. Tiré de demasiados hilos para poder escribir mi segunda novela, Las palabras del viento, y la idea de ser republicana no me convence. La utopía tampoco. Los extremismos y el fanatismo no son buenos para nadie. Cierto que a la II República se le fue la pinza, pero una III me asusta. Ya soy lo suficiente soñadora; necesito realidades sin corrupción. Y este gobierno no ayuda, no ayuda.

Cuando yo nací (que no vuelvo a decir en que año porque en unos meses me caen los 50 y no sé si caer en una depresión o no, si ir al psicólogo o no, o ingresar directamente en un psiquiátrico. O no, y me hago una liposucción) decía que cuando yo nací había un señor que inauguraba pantanos. No le recuerdo apenas, aunque las cicatrices que abrió siguen vigentes. Después vino un Rey, una Democracia y una Constitución. Y me hice mayor, y según fui creciendo iba dejando de creer en la política, tía Enriqueta… digo señora Majestad.

Creo en el ser humano, en quien es consecuente con sus actos, y en la vida.
Mi señora Majestad Enriqueta XVIII ¿por qué no corta la cabeza a todos estos ministros que nos quieren sacar de la crisis a ‘navajazo’ limpio con los que menos tienen? Por lo menos al otro solo le vi inaugurar pantanos.