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martes, 13 de marzo de 2018

Te mentiría


Te mentiría si dijera
que nunca pregunté al viento
si tú me querías…
Te mentiría.

Te mentiría si dijera
que no he visto, en el ocaso de la luna,
a una sirena llorar,
que no he visto a miles de cisnes
rendirse ante la adversidad,
que no he visto tenues estrellas
vagando en la oscuridad.

Te mentiría si dijera
que la vida es un tobogán
de dulces sensaciones,
que la vida nace y muere
con cada valiente,
que la vida es una senda
ya marcada...
Te mentiría.

Te mentiría si dijera
que nunca he visto marchitarse
la primavera,
que nunca he visto quebrarse
una quimera,
que nunca he visto perderse
mi fuerza entera.

Te mentiría si dijera
que siempre pregunté al viento
por qué a mí...
Te mentiría.

viernes, 5 de enero de 2018

Un solo corazón

Sentada en el andén, 
Mi cuerpo tiembla y puedo ver, 
Que a lo lejos silva el viejo tren 
Como sombra del ayer. 

Hacía frío. Sentía congelada su alma mientras llenaba aquella triste maleta con diminutos jirones de su ser, poca ropa y demasiados sueños rotos. Era lo mejor. De alguna forma era lo mejor, se repetía sin cesar. ¡Pero eran tantos, tantos los recuerdos de los momentos felices vividos, había sido tan puro y noble su amor! Lo llenaba todo y poco a poco o fue de repente.. veía como aquel hombre se iba convirtiendo en un extraño, y a pesar de todo le seguía queriendo, y a pesar de todo... ¡No podía más! Temía que le fallaran las fuerzas... ¡dolía tanto! Secándose las lágrimas, Laura, cerró la maleta, salió de casa y se dirigió a la estación de Atocha.
Una mujer perdida ocupó un asiento en el tren de las 17.45 Madrid-Salamanca.
Si los recuerdos no quemaran, si no la hubieran conducido a las más míseras tinieblas, quizá podría haber pensado que no todos los días le ofrecen a una un cargo de responsabilidad en una revista tan prestigiosa como ‘suya’. Pero no podía darse cuenta de nada.

El tren se puso en marcha. Su mirada se iba deslizando sobre un paisaje que no veía y su corazón solo gritaba: Daniel... Daniel... Daniel...

Fue un poco antes de Navidad cuando en una noche negra, después de una absurda discusión, él acabo perdiendo los nervios y estampó un violento puñetazo sobre el rostro de su mujer. Laura petrificada mientras veía correr la sangre que emanaba de su nariz, se encerró en el cuarto de baño. Daniel espantado de sí mismo salió de casa. Aquella noche volvió de madrugada. Antes de irse a trabajar Laura creyó observarle mirando preocupado su herida en la cara, también le pareció recibir un beso en la frente, pero cuando despertó y se vio sola supo que lo había soñado. Aquella mañana mientras se pintaba más de lo normal intentando que no se notase nada sobre su pálida piel, recordaba los primeros años de casada.
.... La infantil efusión con que daba y recibía Amor, caricias, cariños. Como dejaba mecer su espíritu en la más preciosa cuna de ilusiones sin faltarle nunca esa chispa de fuego en sus ojos. Y Daniel, diligente, caballero, amantísimo de su mujer, viviendo para ella; pintando proyectos, sueños de mil colores y sacando a flote una pequeña empresa. Pasaban los años y crecía la empresa, crecía él y crecía su matrimonio. Se encontraba en el cenit de su carrera. Y sin saber cuando todo empezó a ir mal...

Paso el día sola. Se acostó temprano refugiándose en la lectura. Sintió a su marido llegar a casa, prepararse la cena y evitar entrar en el dormitorio ¿sentía remordimientos? No, él no sabía qué era eso. Esa noche tampoco durmió con ella. Por la mañana Laura encontró una rosa en la almohada.
 Y así transcurrían los días, unos daban paso a otros. Las rosas sobre la almohada se multiplicaban, pero era, como si a esas flores les faltara el color, la vida. En Navidad, delante de la familia, Laura y Daniel volvieron a ser el matrimonio perfecto. Pero algo se rompía cada vez más. Dicen que la convivencia es la tumba del Amor, pensaba ella viendo cada vez más lejos aquel paraíso de Dante, esa sublime expresión del ideal, ese cielo siempre azul.
Necesitaba volver a ser ella. Recobrar su identidad, aunque nada le dolía más que imaginar la vida sin él sabía que debía ser así, tenía que volver a empezar, en otro lugar, lejos de allí.
Tres meses después viajaba a Salamanca gracias a la oferta recibida.

Mirando distraídamente por la ventana de su oficina mientras saboreaba un solitario café, su pensamiento volaba hacia él, “¿Por qué no llama? ¿Por qué no escribe? ¿Se ha olvidado ya de mí?”
No, no era fácil ser un solo corazón.
Había decidido ser avara con sus sentimientos, empequeñecer su corazón pensando solo en ella, después en ella y luego en ella, ¡cúmplelo! –se dijo.
El teléfono sonó.
-Laura tráeme el nuevo catálogo.

Al llegar con los vistosos papeles al despacho del gerente, la secretaría le informó que tendría que esperar un par de minutos.
-Está hablando con el jefe- dijo señalando hacia la puerta del despacho.
Mientras las dos mujeres seguían hablando, dentro de la oficina la gerente se despedía de su interlocutor:
-Sí, no te preocupes, te mantendré informado de todo, descuida, confía en mí, nunca lo sabrá Daniel.

No será fácil ser 
De nuevo un solo corazón, 
Siempre había sido una mitad 
Sin saber mi identidad. 



viernes, 29 de diciembre de 2017

Porque yo soy así

“Cuando era un chiquillo que alegría,
Jugando a la guerra noche y día,
Saltando una verja verte a ti,
Y así en tus ojos algo nuevo descubrir.”
Hacía dos horas que habían cruzado la frontera. Las cuatro chicas del ford Mondeo británico, miraban embelesadas el paisaje. No era para menos, ¡llevaban tanto tiempo soñando que un día visitarían España! y sin pensarlo, ni siquiera imaginarlo les había surgido la oportunidad de esas vacaciones.
-Españolito muy toro -Ann enseguida miró el diccionario- No, no, no... is very hombre.
Las chicas realmente estaban tranquilas, Ann dominaba el idioma y Peggy había elaborado un planning vacacional perfecto y bien documentado.

“Las rosas decían que eras mía,
Y un gato me hacía compañía,
Desde que me dejaste yo no se,
Porque la ventana es más grande sin tu amor.”´
Lo que les venía preocupando, sobre todo a Helen que conducía, era que desde que habían abandonado la autovía (pues querían parar en Zaragoza a visitar la Alhambra) no veían ningún indicador. Por lo que decidieron dar la vuelta, volver a la autovía e ir directamente a Madrid, allí visitarían la Maestranza, que sin duda era mucho más okey.
Katrina, la copiloto, descubrió en el plano de carreteras una comarcal, la tomarían evitando así la autopista de peaje. En tres horas llegarían a Madrid. Pero..., pasaron mucho tiempo sin ver indicadores.
Por fin una city. ¡Qué raro! su nombre no viene en el mapa. Dudan si han de parar a preguntar. Prefieren seguir un poco más, tal vez no estén perdidas.

“El gato que está en nuestro cielo,
No va a volver a casa si no estás,
No sabes mi amor que noche bella,
Presiento que tu estás en esa estrella.”

Media hora más sin ver señales de civilización.
Se empiezan a preocupar. Casi no queda gasolina.... Allí, allí, ¡there!, ¡there !, a man whit sheeps.
-¡Help !, ¡help !
El pastor se acerca al coche. Su cara se ilumina cuando ve a las cuatro. Rápidamente se quita la boina y acicala sus cinco pelos.
-¡¡A las buenas tardes !! -les dice.
-We're losts -contestan.
Cirilo arruga su cara y pasados unos minutos les vuelve a decir:
-Ah no no YO JA-PO-NES NO SE

“El gato que  está triste y azul,
Nunca se olvida que fuiste mía,
Más siempre sabra de mi sufrir,
Porque en mis ojos ... una lágrima hay”
Ann busca en su diccionario.
-Nosotras semos o estemos perludas 
-¿peludas? ¡KIA! con lo remajas que sois y lo bien depiladicas que vais -al ir tomando confianza en la conversación, Cirilo se acoda en la ventanilla abierta del Mondeo- ¡anda que si vierais los bigotes de la Tomasa!
-I don't understand -repetía Ann pasando frenéticamente las páginas del diccionario- ¡¡¡PERDIDAS!!!, semos perdidas.
-Ahhhhhhhhhh ¡cacho de pena me da! pero don Evaristo no confiesa ahora.
-¿To Madrid please?
-¿Tu Madrid? ¿mío? ¡kiaaaaaaaaaaaaaaaa oveeeeeja no te mees en las ruedas!  
La copiloto bajándose del coche esquiva con remilgo las ovejas y de cuatro sutiles zancadas se pone delante del hombre. Le enseña el mapa y grita:
-¡MADRIS!

“Querída querida, vida mía..
Reflejo de luna que reía,
Si amar es errado culpa mía,
Te amé..
En el fondo que es la vida no lo sé.”
Cirilo sin dejar de mirar por entre el escote de la blusa que tiene enfrente, pisa fuerte en el suelo y grita:
-¡BURGOS!

Una semana después los padres de Helen reciben una postal que traducida vendría a decir así:
Querida familia; España es diferente, maravillosa, única. Estamos en un apartamento en primera línea de playa. Hemos hecho muchos amigos. Primero conocimos a nuestros vecinos: Cirilo y su mujer Tomasa. Tienen muchos primos que por la noche nos enseñan a cazar gamusinos en la era, digo en el mar. Hay que ser español para poder ver un gamusino. No hemos podido ir a la Maestranza porque cierran en verano, pero hoy vi un encierro con toros de verdad en la tele, es que son los Fermines de San Pamplona. Todos los días después de comer cuando los españolitos se mueren por un rato, nosotras practicamos la equitación, aunque en esta ciudad solo hay dos razas de caballos: la mula y el borrico. Os he comprado un botijo. Mañana preparamos la vuelta a casa. Nos da pena irnos así que hemos pensado pasar antes por La Coruña, queremos visitar La Giralda.
Hasta la semana que viene, querida familia.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La última matanza

“ Dicen los viejos que en éste país
hubo una guerra
que hay dos Españas que guardan aún
el sabor de viejas deudas”

-¡Corrutos!
Quizás quiso decir corruptos.
-¡Que no, leches, no! Corrutos, más que corrutos, que se quedaron con la matanza del Jenaro.
 --¡Abuela, deje usted de chillar al ordenador que me estoy cabreando!

“Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana 
Y no es posible que así pueda haber 
Gobierno que gobierne nada”

Desde que mi abuela se había enterado de que los López Ayala se volvían a presentar a la Alcaldía de su pueblo y hacían campaña en Internet, ella se empeñó en aprender aquella nueva teoría de las redes sociales. Algo que hacía furor entre sus compañeros de la tercera edad. Daba prestigio y seguidores. Aunque ella sólo quería contar la verdad; la verdadera verdad de los verdaderos hechos…
-¿Con hache o sin hache?
-Déjeme, abuela, mejor usted me cuenta y yo escribo.
-Está bien, Paquita. Escribe tú porque al ordenador le faltan teclas. Y envía un whatsapp a la Elvira que su marido no le cuenta ná.
 
“Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta 
que todos aquí llevamos 
la violencia a flor de piel“

-Todo fue muy sospecho -empezó a contarme-, había que hacer matanza como todos los años, pero allí sólo había un cochinillo, poca sangre y mucho frío.
-¿En dónde? –pregunté asustada.
-Calla y escribe la verdad de los verdaderos hechos. Siempre –continúo- habían matado tres cerdos…
-Ah no ¡Me niego…! –chillé viendo a los pobres cerditos.
-Escribe, Paquita, que luego bien te comes la morcilla –contestó enfadada-. A todos nos extrañó menos al Jenaro. Hacía tiempo que a los Ayala les habían comprado unas tierras con la condición de hacer un centro social, pero nunca se hizo. En su lugar abrieron grandes carnicerías por toda España. Sacaron muchísimo dinero, dieron mucho trabajo, compraron buenas casas, hicieron viajes. Muchos, demasiados… hasta que llegó la última matanza.

“Pero yo sólo he visto gente muy obediente 
hasta en la cama 
Gente que tan sólo pide 
vivir su vida, sin más mentiras y en paz”

 -Jopetas, abuela, qué bien lo cuenta usted ¿Y qué pasó?
-Que el dinero, el trabajo, las casas y los viajes desaparecieron. Y en su lugar apareció un cochinillo… ¡corrutos! Más que cerdos!!
-¡Me he perdido, abuela! No entiendo.
- Es muy fácil, tesoro. No se puede hacer matanza con un cochinillo –me dijo-, tienen que engordarle y esperar. Pero no les quedaba tiempo ni dinero…
-¿Entonces no hubo matanza?

Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá”

-Claro que hubo, Paquita. Mataron todos los sueños e ilusiones de quienes trabajaban para ellos. Y se llevaron la pequeña matanza del Jenaro para hacerla pasar por propia…por el que dirán. Esa gente tropezará siempre con la misma piedra: vivir por encima de sus posibilidades, y aparentar.
-¡Vaya…! Está bien, abuela. Coja usted el ordenador y escriba lo que quiera. Y no cierre los ojos cuando le diga que cierre las pestañas.

-¡Trepotentes!
Quizás quiso decir prepotentes.

“Libertad, libertad sin ira libertad 
guárdate tu miedo y tu ira 
porque hay libertad, sin ira libertad 
y si no la hay sin duda la habrá “


miércoles, 15 de noviembre de 2017

En alguna estrella

No pasa nada, estoy muy bien.
Sólo he escrito una nueva novela.


Sinopsis de En alguna estrella

El cacareado oro de Moscú aparece en Guadalajara el mismo día que Carrero Blanco vuela por los aires en Madrid.

¿Y si todos guardáramos en nuestra mente ese sentimiento y esa risa que nos ayudaron a vivir?
Un joven guardia civil llega al emblemático Cuartel de Globos en junio de 1973. Pronto acaba enamorado de una alcarreña, de los caballos que allí hay, de las murallas rotas del cuartel y de las estrellas, pero no de las que se cuelgan en el uniforme sino de las del cielo para disgusto de su padre, el coronel Genaro Robles  Durante las Fiestas de Guadalajara se enfrenta a su primer caso adentrándose en la etnia gitana. Unos singulares gitanos que rondarán toda la historia.
Con el atentado del almirante Carrero Blanco y la aparición del oro de Moscú, la novela se dispara con acontecimientos tan divertidos y surrealistas como dramáticos. Hasta la mañana de año nuevo de 1975 en la que todo cambia de una manera brutal.
En mitad de la historia la autora, en su osadía, se atreve a revelarle un breve secreto al lector. Para ello le traslada al siglo XIV, al Alcázar Real de Guadalajara.


jueves, 16 de junio de 2016

Prohibido llorar.—


Eso es lo que me gustaría deciros a cada uno de vosotros según vayáis leyendo Claridad. Pero sobre todo me gustaría susurrármelo a mí misma, cogerme de una mano y decir aquello pasó hace muchos años; está muy novelado y del pasado solo se aprende.

 Todos tenemos una historia detrás. Yo escribí la mía y la publicó la Fundación Siglo Futuro en el 2006. Muchos años después nace Claridad, con la misma historia. Más punzante, actualizada, renovada, con mayor información, humor, pero igual de emotiva.

 Un libro ha de hacerte sentir. Claridad, aunque complicado emocionalmente publicar sola el primer capítulo, ha sido y es infinitamente maravilloso poder hacer lo que amo sin depender de nadie.

 Capítulo primero, Las cosas se cuentan desde el principio…

(dividido, el capítulo, en cuatro partes. Una detrás de otra. La semana que viene pondré el segundo capítulo)
http://claridadlanovela.blogspot.com.es/

lunes, 18 de abril de 2016

¿Y qué hacemos con los sueños…?

          Saber, necesitar, soñar es un aliciente de la vida. Pero hay que saber cuando se acaba el sueño. Tal vez nunca porque eres luz si lo crees, una magia que nadie entiende, una estrella del infinito; porque los sueños nos han de ayudar a vivir. A equilibrar el miedo, el mundo, las emociones, la actitud. Dicen que cuando dejas de soñar te mueres. Cuando dejas de perseguir la ilusión, de rascar en la alegría, de sorprenderte… ya no estás entera. No importa tu edad, importa tu alma.

Sólo se avanza caminando al frente.

Abismo de inquietudes sobre mi pecho
aroma de ternura en mi soñar,
noches de fuego y hielo
de sangre y miedo.
Besos sin boca, caricias sin dueño
alboradas sin estrellas
lluvia de deseo contra la pared.
La luna tapa mis ojos
apresa mis manos
y me abraza,
no quiero llorar  la pena  de un silencio
quiero reír la alegría de estar viva
de saber la furia de unos versos
 de sentir el aliento del viento.

>>>>>Distinta.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Distinta...


Mira, a veces la gente vive tan agobiada por su propia vida y problemas que se olvida de tener tiempo. Tiempo para ellos mismos y para ti. O otros, simple y llanamente no quieren verte, o les da igual, o se mueren de ganas de verte y no se atreven… ¡La mente es tan complicada que es una odisea el poder comprendernos como para entender a los demás!
No tener un millón de amigos cerca de ti no significa estar sola, ni hay que organizar un botellón todos los sábados para poder vivir. Hay que saber apreciar lo que se tiene. Seguro que más de lo que merecemos.
 
La luna se ha dormido entre los brazos del sol,
sus ojos guardan la ternura de tus manos
acariciando la lluvia que corre por mi espalda
desnuda de miedos con sueños sin atar.

Apreciar, valorar, detenernos ante las pequeñas cosas, ver lo invisible, ir más allá de las palabras. Parece que para poder vivir hay que ser la madre Teresa de Calcuta. Ya te digo…
Pues no, y no me confundas.
Todo eso es opcional y viene solo. Lo importante es querer vivir y ocupar tu tiempo en algo que te guste, tener mucha paciencia e ir abriéndote poco a poco. Y si llegas a sonreír de verdad, habrá comenzado un nuevo día. Tal vez el más grande del universo.
 
Reír…
suavizar el miedo desbocado en la sombra
acallar la pena de una noche sin tregua,
compartir tu risa como si fuera una niña.
Reír con las estrellas
sobre la caricia de un alma que se abre en mis venas,
sobre la piel de la tristeza que no conoce fronteras
que no entiende las guerras.
Reír….
besar al viento de la noche
lamer las lágrimas del sol,
sentir el fuego de la luz.

  

martes, 10 de marzo de 2015

Un aperitivo


“Hace millones de años, en algún país alejado de políticas, corrupciones, recortes, gran hermano vip y Podemos... apareció escrito la ingeniosa frase La culpa siempre la tienen ellas, y juro por Dios que la cajera alemana del Merkeldona todavía no tenía un euro, ni Belén Esteban monedero; ni siquiera llevaba coleta Pablo Iglesias. Pero la frase se quedó ahí, perpetuada en un mundo fabricado de costumbres y tópicos.

En este libro de pequeños relatos vamos a soñar y reírnos recordando aquel amor imposible que nos partió el corazón, aquellas vacaciones tan bien preparadas, o aquel hombre al que nunca olvidaremos; vamos a apatrullar la ciudad, las ovejas, el mus, ¿el oeste?, ese hijo que nunca se está quieto; tantas y tantas cosas, y alguna carcajada.

Porque... ¿La culpa siempre la tienen ellas? Quizás… (…)”

 

Esto es un pequeño aperitivo, voy a estar unos días missing. Pero lo estoy pasando genial, aunque con anemia y volcada en mi tratamiento. A no ser que se me case otra hermana

viernes, 6 de marzo de 2015

Una pizca de locura


Empezar a colgar mi nuevo libro en la red me produce una satisfacción enorme, también encaminarme a encontrar editor para Claridad; actualizar mis blogs, la revista, escribir…

El que no me gusta nada es el Jorge Luis López Vázquez, le veo cuando me canso de leer o hacer gimnasia me hacen reír gente que trabaja para él, no él. Y no me refiero al Kiko Matapollos. Se llame como se llame, es un verdadero Jorge Luis.


Como tampoco me gusta la última del señor Gobierno. Te acarician con la bajada del paro y te la meten doblada con la factura del gas… ¡Bendita Primavera que estás en los cielos!

¿Casualidad? Va a ser la crisis…

martes, 24 de febrero de 2015

¡Un éxito!

Setenta galgos! Todo un espectáculo de color, solidaridad, humanidad y risas. Con un escenario de ensueño, el frío no deslució nada.
Algo para no olvidar.
Gracias al club de galgueros de Guadalajara, y a mi fisioterapeuta: Amparo Madrid.

martes, 17 de febrero de 2015