
Seduciendo a la ternura con la fuerza del deseo
nace una luz en el pecho sosegando la inquietud,
dibuja seres extraños,
noches sin alma
almas sin sueños.
Les miro más despacio, y me sonríen al pasar
me ven niña porque creo todavía en ti,
porque el tiempo se ha detenido junto a mi ventana
porque puedo oír el llanto de las flores.
No sospechan que me abrazas buscando un hogar
porque soy montaña,
porque soy cautiva de una quimera...
cautiva de una ilusión.