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viernes, 27 de septiembre de 2024

El cuaderno de la alegría III

Llevo el pelo rubio para parecer tonta.  

Pues igual.

Escribí este regalo hace bastantes años en un foro de escritores. El tema eran las guiris y yo me quería reír. Y lo hice a lo grande.

                                                 -Spain is different- 

Hacía dos horas que habían cruzado la frontera. Las cuatro chicas del ford Mondeo británico, miraban embelesadas el paisaje. No era para menos, ¡llevaban tanto tiempo soñando que un día visitarían España! y sin pensarlo, ni siquiera imaginarlo les había surgido la oportunidad de esas vacaciones.

-Españolito muy toro -Ann enseguida miró el diccionario- No, no, no... is very hombre.

Las chicas realmente estaban tranquilas, Ann dominaba el idioma y Peggy había elaborado un planning vacacional perfecto y bien documentado.

Lo que les venía preocupando, sobre todo a Helen que conducía, era que desde que habían abandonado la autovía (pues querían parar en Zaragoza a visitar la Alhambra) no veían ningún indicador. Por lo que decidieron dar la vuelta, volver a la autovía e ir directamente a Madrid, allí visitarían la Maestranza, que sin duda era mucho más okey. 

Katrina, la copiloto, descubrió en el plano de carreteras una comarcal, la tomarían evitando así la autopista de peaje. En tres horas llegarían a Madrid. Pero..., pasaron mucho tiempo sin ver indicadores.

Por fin una city. ¡Qué raro! su nombre no viene en el mapa. Dudan si han de parar a preguntar. Prefieren seguir un poco más, tal vez no estén perdidas.

Media hora más sin ver señales de civilización.

Se empiezan a preocupar. Casi no queda gasolina.... Allí, allí, ¡there!, ¡there !, a man whit sheeps.

-¡Help !, ¡help !

El pastor se acerca al coche. Su cara se ilumina cuando ve a las cuatro. Rápidamente se quita la boina y acicala sus cinco pelos.

-¡¡A las buenas tardes !! -les dice.

-We're losts -contestan.

Cirilo arruga su cara y pasados unos minutos les vuelve a decir:

-Ah no no YO JA-PO-NES NO SE

Ann busca en su diccionario.

-Nosotras semos o estemos perludas 

-¿peludas? ¡KIA! con lo remajas que sois y lo bien depiladicas que vais -al ir tomando confianza en la conversación, Cirilo se acoda en la ventanilla abierta del Mondeo- ¡anda que si vierais los bigotes de la Tomasa!

-I don't understand -repetía Ann pasando frenéticamente las páginas del diccionario- ¡¡¡PERDIDAS!!!, semos perdidas.

-Ahhhhhhhhhh ¡cacho de pena me da! pero don Evaristo no confiesa ahora.

-¿To Madrid please?

-¿Tu Madrid? ¿mío? ¡kiaaaaaaaaaaaaaaaa oveeeeeja no te mees en las ruedas!  

La copiloto bajándose del coche esquiva con remilgo las ovejas y de cuatro sutiles zancadas se pone delante del hombre. Le enseña el mapa y grita:

-¡MADRIS!

Cirilo sin dejar de mirar por entre el escote de la blusa que tiene enfrente, pisa fuerte en el suelo y grita:

-¡BURGOS!



Una semana después los padres de Helen reciben una postal que traducida vendría a decir así:

Querida familia; España es diferente, maravillosa, única. Estamos en un apartamento en primera línea de playa. Hemos hecho muchos amigos. Primero conocimos a nuestros vecinos: Cirilo y su mujer Tomasa. Tienen muchos primos que por la noche nos enseñan a cazar gamusinos en la era, digo en el mar. Hay que ser español para poder ver un gamusino. No hemos podido ir a la Maestranza porque cierran en verano, pero hoy vi un encierro con toros de verdad en la tele, es que son los Fermines de San Pamplona. Todos los días después de comer cuando los españolitos se mueren por un rato, nosotras practicamos la equitación, aunque en esta ciudad solo hay dos razas de caballos: la mula y el borrico. Os he comprado un botijo. Mañana preparamos la vuelta a casa. Nos da pena irnos así que hemos pensado pasar antes por La Coruña, queremos visitar La Giralda.

Hasta la semana que viene, querida familia.


miércoles, 10 de julio de 2024

El cuaderno de la alegría II

 Quiero hacerles una confesión: igual que algunas mujeres fingen el orgasmo, yo finjo que me gusta el fútbol... Es que a mis amigos les encanta, así es que cuando estoy con ellos, hago como que disfruto... Aunque, sinceramente, no me entero de nada...

¿Que ellos gritan? Yo grito... ¿Que se excitan? Pues me excito. Y si meten gol, me desmadro... Igual que cuando se finge el orgasmo. Y es que algunos parece que disfrutan más con el fútbol que con el sexo. Tú les oyes y están: "Métela, métela... Así, así, sigue, sigue...,aguantaaa!".

¡Como si fuese un orgasmo! Así es que pensé... "Si esto es mejor que el sexo, yo lo tengo que probar...". Y decidí hacerme futbolero. 


Pero no es tan fácil. Por ejemplo, no hay ningún libro que te enseñe a entender el Marca... A ver, ¿donde pone que Osasuna no es una ciudad...? ¿dónde se explica que un "interior izquierda" y un "exterior derecha" no son pisos... ¿dónde se dice que un extremo derecha no es un facha...? Visto lo visto, llamé a mi amigo Felipe y le dije:

- Felipe, finjo los goles... Quiero sentir lo que tú sientes...

- Lo sentirás -contestó Felipe-. Te voy a llevar a un partido que vas a flipar.

Y me llevó a la final de la Champions League:

Lo primero que me llamó la atención es que si eres futbolero puedes aparcar donde te salga de los cojones:

- Oye, Felipe, que estamos en un paso de cebra, tapando una boca de riego y en la salida de emergencia del campo... ¿si viene la grúa...?.

- ¿La grúa...? -señala-. Ahí la tienes, atravesada tapando la salida de ambulancias del hospital.

tra cosa que puedes hacer si eres futbolero es vestirte de mamarracho... Tú vas al fútbol y a nadie le llama atención que te pongas unos cuernos de vikingo, o que te pintes la cara como Braveheart... Incluso puedes ponerte ropa de invierno en verano. ¿Que no...? Los futboleros son las únicas personas, aparte de Umbral, que van con bufanda todo el año.

Entonces mi amigo me dijo:

- Ahora vamos a ver la llegada de los jugadores, ya verás qué alucine...

Y efectivamente, aluciné. Vamos a ver: sí estos tíos ganan miles de millones... ¿Por qué coño van en autobús...? Joder, yo creo que como mínimo se podrían pillar un taxi, ¿no...? Esto sólo pasa en el fútbol. Dile tú a Julio Iglesias que vaya en autobús, y verás dónde te manda...

Cuando entré al estadio, me sentí como en un karaoke gigantesco, porque allí no paran de cantar. Sus canciones favoritas son dos: una que dice: "Oe... oe, oe, oé... oe, oé". Y luego hay otra que dice: "Eeeooo, eeeooo...". Que yo pensé: "No se puede decir más en menos...". Y de repente empezaron: "Hola fondo Norte... Hola fondo Sur". Y dije: "Ésta me la sé... la gallina turuleta". Y canté:

- Pasó usted ya por casa, / por su casa yo pasé.../ Vio usted a mi abuela. / A su abuela yo la vi.

 


Y se quedaron todos mirándome, y les dije:

- ¡Qué pasa? ¿que os jode que me la sepa?.

Pero lo que más me sorprendió fue cuando cantaron el himno alzando los brazos, yo no sabía que el del Real Madrid es un himno musulmán: "Aláh Madrid, Aláh Madrid... Aláh Madrid, Aláh Madrid, Aláh Madrid...".

En ese momento mi amigo Felipe me dijo:

- Tío, va a empezar el partido ya, te vas a cagar...

Y empezaron todos a tirar rollos de papel higiénico al campo... y me dije: ¡coño!, esto de cagarse va en serio...!.

Y entonces salieron los jugadores, y yo seguía sin entender nada: cuarenta cámaras alrededor del campo, transmisión vía satélite, pantalla gigante y marcador Jumbotrón... Y ¿cómo deciden quién saca...? Tirando un duro al aire! ¡Coño, por lo menos que tiren un euro!.

Cuando miré a mi alrededor me di cuenta de que todo el mundo estaba con los cascos puestos...

-¡Pero, Felipe! Para eso te gastas diez mil pelas, para escuchar la radio.

- La radio es fundamental. Escucha, escucha... -me dijo Felipe, y me puso los cascos:

- Penetración por banda derecha -gritaba el locutor-, se acerca al borde del área, centro a la olla-aaaa... ¡Jamón-nnn Guijuelo... qué jamón-nn! El cuero que se escapa a la izquierda de la defensa, toca Figo, Figo, Figo, Figo, Figo, Figo... ?¡Sí señor... un seño-oo-r Farias! Pi, pi, pi, pi... :Go-oooooooooooooooooooo-l!".

- Pero bueno, Felipe, ¿quién ha marcado, Figo, o Farias?.

- Pero, tío -responde-, ¿cómo va a marcar Farias... si farias es publicidad...?.

Y piensas: "?Joer, ya he metido la pata otra vez.... Ha debido de marcar Guijuelo".

Y a partir del gol se montó una... Ya no me enteré de nada más... Empezaron a mover banderas, a sonar bocinas, que acojonan, ¿eh?... Parece que se te viene un barco encima tocando la sirena...

Y de repente se me abrazó un señor que no conocía de nada, me dio un puro y empezó a gritarme cantando en la oreja:

- Campeones, campeones, oe, oe, oé...

Y ya no me soltó... ¡Pero es que me daba besos y todo...! Y de pronto empezó todo el mundo a gritar:

- ¡A la fuente, a la fuente!.

Y a la que me di cuenta, estaba dentro del agua, de la mano del señor del puro, que parecíamos Los del Río... Los dos intentando subir a un león de La Cibeles... Y cuando estoy arriba veo un montón de tíos a caballo que venían hacia mí... Y me digo: ¡Qué bonito! ¡Qué espectáculo! ,hora entiendo esto del fútbol!". Y yo, para seguir la juerga, como ya me sabía la canción, empecé a levantar los brazos ante los de los caballos mientras cantaba:

- Oe, oé, oé, campeones, campeones, oe, oe, oé.

 El primer porrazo me lo dieron en la boca... Y luego ya dónde pillaron... Sé que me bajé de la fuente y le dije al del puro:

- Oye, tú haz lo que quieras. Yo me voy a mi casa.

- Vale -respondió-, pero mañana paso a las diez a buscarte, que hay que llevarle la copa a la Virgen.

Saben lo que les digo... Que ahora que soy un experto, el fútbol me gusta menos que antes

viernes, 14 de junio de 2024

El cuaderno de la alegría

Dicen que para poder gestionar el estrés y y la ansiedad hay que seguir la pista a las cosas positivas, a la alegría, la risa y el buen rollo.

Lo que está claro es que los buenos ratos hay que buscarlos porque son los malos los que llegan solos


…hablando de burros yo también tuve un burro. Bueno no era mío, pero lo recuerdos si lo son.

 Me acababan de descubrir la ataxia de Friedreich, trece o catorce años - cuando durante quince días del verano empezamos a frecuentar el pueblo de mamá. Un pequeño pueblecito, de calles empedradas y semiderruido por la guerra civil, perdido en la sierra. Aquel pueblo estaba lleno de primos y tíos, y aunque realmente no fueran parientes de sangre había que llamar a todos tíos. El tío Nicasio, el tío Cirilo, el tío Sebastián. Cada tío tenía su encanto y eran un mundo aparte, pero a mí el tío que más me entusiasmó fue el tío Miguel. Un anciano enjuto, alto, de rostro labrado por el sol, todavía fuerte aunque al mirarle, si la boina negra o el sombrero de paja raída por el uso, dejaban ver sus ojos, adivinabas en ellos que su vida se estaba secando.

El tío Miguel tenía dos mulas y un burro, y era el vecino del abuelo. El tío no hablaba mucho, conmigo no habló nunca.

En las amplías eras que rodeaban el pueblo supe lo que era trillar, y había trillado con el tío Miguel y mis hermanos cuando éramos unos mocosos, pero a mis catorce años ya no me interesaba dar vueltas y más vueltas sobre un trillo gritando: ¡Arre mula! No. Me interesaba más el burro que apenas salía sino era para acarrear cántaros de agua.

Una mañana mientras el tío aseaba la cuadra que estaba dentro de su propia casa, dejó al burro al lado del pozo de la plaza.

-Tío Miguel ¿me puedo llevar al burro a dar un paseo? -yo había entrado en su casa y le observaba desde la puerta del oscuro, apestoso, pero mágico habitáculo.

El anciano me miró y por toda respuesta alzó sus hombros. Adivinando un “haz lo que quieras”, cogí las riendas del borriquillo y me lo llevé.

Antes de salir del pueblo le arrimé a uno de los poyos que para sentarse había delante de una casa abandonada. Me subí al poyo y le chillé:

-¡Pórtate bien y no te muevas que me voy a montar encima de ti!

Cuando estuve acoplada sobre su lomo desnudo me sentí tan grande y poderosa que no cabía en mí, y sólo grité apretando con fuerza mis piernas contra él: ¡Arre!

Estaba tan excitada y nerviosa, tan deseosa de abarcar nuevos horizontes y sensaciones, tan maravillada de montar por primera vez en un caballo pintado de burro, que olvidé por completo coger las riendas. Sólo al atravesar las eras me di cuenta de que el cuadrúpedo las iba pisando.

-Burro -le dije al lado de una oreja a las cuales iba agarrada- ¡tenemos un problema pero tú no te asustes!. Burro... oye mira ¿qué te parece si te llamo Furia o Platero? Que dices que mejor Platero. Venga pues. Platero, ves esos casillos a la izquierda... ¿sí? Pues tuerce para allá.

Yo le torcía la oreja izquierda emulando a papá cuando daba al intermitente para que el seiscientos girara.

Pero Platero seguía por un sendero, como si se lo supiera de memoria, todo recto.

-De acuerdo ¡tú sigue! ¡No!, no, mejor para. Sí, sí, mejor para -pero el burro seguía a lo suyo- ¡PARA! Que pares Platero te digo que me quiero bajar -mas el burro no paraba. -Tú lo has querido, Platero, te trataré como lo que eres: un  burro, ni caballo disfrazado, ni porras, eres un b u r r o. ¡Sóóó burroooo! Pero para, por Juan Ramón Jiménez te lo pido so burro...

Y nada que hacer, el burro que se convertía en asno, sin riendas no obedecía. Yo volvía la cabeza de vez en cuando, y miraba con angustia las casas del pueblo que apenas se veían ya. El pánico empezaba a sustituir a mi cabreo cuando vi aproximarse al tío Cirilo por el sendero. Me sequé algunas lágrimas rebeldes con el dorso de una mano y cuando estuvo cerca de mí, le pedí que por el amor de Dios frenara a aquel bicho. Cogió las riendas y al momento Platero paró. Me ayudo a bajar, le di las buenas tardes y se fue. Yo me quedé, dueña de la situación y de las riendas, mirando fijamente a los ojos del borriquillo.

-¡A tu casa ahora mismo! Eres el burro más malo y desobediente que conozco y no te voy a hablar en la vida.

Al verano siguiente lo primero que hice al llegar al pueblo, fue ir a buscarle a su cuadra.

Ya no estaba.




martes, 26 de marzo de 2024

Y tira la cabra al monte

 

Las personas no somos ceros a la izquierda.

Ninguna.

Damos unas sorpresas, verdad?

Agárrate!!

 


ps, So payaso, déjame en paz