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lunes, 19 de marzo de 2012

¿Desaparecida?



No. Entrenando (tanto física como psicológicamente), leyendo, escribiendo y pensando.
La gimnasia, el deporte y estar activa, hace tiempo que son mis apellidos. Ahora lo son más que nunca, además de producir bienestar, te agotas y no piensas.
¡Ni que te estuvieras entrenando para casarte!
Ahora no, hace veinticuatro años sí. Ya dije que el día 23 de abril era especial para mí, si se cumplen fechas: presentaré LAS PALABRAS DEL VIENTO, y es mi aniversario de boda.
Unos leen el Quijote sin parar el día 23, y yo me casé.

También se entrena leyendo, y sobre todo se aprende mucho. Me reservaba el libro de Niños feroces de Lorenzo Silva para documentarme más y mejor sobre las guerras. Todos las tememos y odiamos pero queremos saber, entender si se puede. Aunque la codicia y avaricia de quienes mueven las guerras llevándose por delante a decenas de miles de inocentes está fuera de cualquier alcance de compresión, queremos saber. De Niños feroces haré una reseña antes de “lanzarme al vacío” con mi novela, merece la pena.
Creo que ya ha pasado el tiempo (y ahora me refiero sólo a España con la guerra civil) de decir o pensar que mirar hacia atrás es abrir viejas heridas (me/nos enseñaron a pensar así). Es ilógico y casi tétrico nombrar a Hitler, nazis, Alemania, Guerra mundial... aquello fue historia, y lo que ocurrió aquí ¿qué fue?
Sin política, SIN banderas, narrado de un forma diferente, Las palabras del viento te invita a mirar atrás. Pero no es una historia de guerra sino que mezcla la trama de la novela con la guerra civil.

Mucho, mucho que decir... por eso escribo.

5 comentarios:

disancor dijo...

Me encanta tú forma de escribir. Seguiré leyendo cosas tuyas.
Un saludo cordial.

AnaR dijo...

Pues no te pares .Toda la vitalidad que nos transmites es como combustible para los momentos bajos.

Abrazos.Muchos

Francisco Rodríguez Tejedor dijo...

María, todo llega. Ya falta solo un mes. Por favor mantenme al tanto si hay prewsentación oficial y dónde. Un abrazo.

Raquel dijo...

Poquito ya para que por fin vea la luz tu novela.
Tienes mucha razón sobre lo que dices de la guerra civil. ¿Abrir viejas heridas? Es peor olvidar el pasado y negar a los familiares de los que murieron, y están por ahí enterrados, el derecho a saber qué fue de ellos, y sobre todo a proporcionarles un lugar de descanso donde sus descendientes puedan ir a rezarles.
Las guerras, todas son absurdas.
Saludos.

María Narro dijo...

un beso muy fuerte, Raquel.

Francisco, ya te he mandado un privado en facebook. Pero ya daré la vara con las presentaciones.

¡Ana! encantada de verte

besos a todos.