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jueves, 29 de diciembre de 2011

El día que fuimos dioses

Llueve sobre Singapur, sí, llueve en los confines de la Malasia, llueve con la fuerza de las mareas, de los espíritus de los ancestros milenarios, llueve con el poder recurrente de la naturaleza, del dios de la lluvia que gobierna los cielos y los mares.”

Así empieza la novela de mi compañero, paisano y amigo Francisco Rodríguez Tejedor.

Un libro intenso, vivo.
Denso en algunas ocasiones pero lleno de sentimiento y poesía. Profundo y lento en saborear; para leer despacio, sin prisa. Una recopilación de estampas llenas de vida, de los días aquellos en los que fuimos dioses... porque todos lo fuimos en alguna ocasión.
Me llama la atención la cantidad de historias que pueblan ésta pirámide literaria amasada durante muchos años, con escenarios tan dispares como Singapur, Hong Kong, Sevilla y mi misma Alcarria, entre otros muchos.
Escenarios perfectos, reales.
Un libro tan viajero como su autor.

“-Háblame de Antonio Machado...”
Yo no, Francisco Rodríguez Tejedor realiza, en esta su primera novela, un precioso homenaje a tan gran autor. Omnipresente a lo largo de casi todo el libro como la lluvia, una lluvia dulce y a veces amarga que no deja de caer...
Dos de sus muchos personajes me han llegado de una forma especial, no sé por qué: Nando –Fernando Olivares- y Eva.
Un libro que apunta alto. Una estructura y forma muy cuidada, perfecta. Y un fondo exótico, lleno de situaciones límite.

Tal vez en estos días a mí me ha faltado más tiempo del que tengo para poder leerlo en su justa medida; estoy segura de que se me han pasado por alto mil detalles que descubriré en una nueva lectura. Porque de ahora para siempre pasa ya a mi biblioteca.

A Francisco, su autor, le conocí hace casi dos meses en una firma de su libro aquí en Guadalajara. Y la primera impresión que tuve de él no me ha fallado; su amabilidad y cortesía son un fiel reflejo de El día que fuimos dioses.

7 comentarios:

Francisco Rodríguez Tejedor dijo...

Querida María:

Muchs gracias por encontrar un rato en estos días, que te imagino enfrascada en las revisiones y correcciones finales de tu próxima novela, para dejarte empapar por la lluvia de "El día que fuimos dioses".

Para mí este libro siempre será especial, por ser el primero y porque, como bien dices, fue concebido y escrito durante muchos años y en muchos lugares diferentes. Es también mi presentación literaria y estoy encantado porque está gustando mucho.

Y gracias también por tus comentarios, atinados creo yo, y cariñosos.
Es un placer compartir tantas cosas en esta senda literaria en la que ambos transitamos y disfrutamos lo que no está escrito,
como diría un castizo.

Un abrazo y seguimos caminando.

Alejandro dijo...

Tiene muy buena pinta la reseña.

Abrazos.

María Narro dijo...

las correcciones las empiezo a finales de enero, Francisco, y será imposible centrarme en nada más. Pero aún me quedan algunas cosas pendientes.

me alegro de que te haya gustado.

besos.

María Narro dijo...

un beso, Lejann.

(al margen estoy o estaba, aunque sospecho que mi nombre está corriendo por detrás por las soliditudes de amistad que me llegan. No soporto las injusticias y os hice llegar la información. Nada más; del terreno literario no me separo... ya lo sé)

Infi de la Mata dijo...

Precioso libro, lleno de emociones y de sentimientos. Hay páginas bellísimas que merece la pena releerlas. Saludos

Durrell dijo...

Con esa reseña que has hecho del libro no puedo más que esperar a poder leerlo. El título ya me resulta atrayente y las líneas que he leído son una clara invitación para leerlo, pues promete emociones para deleitarse entre sus letras.

Feliz Año Nuevo.

María Narro dijo...

Totalmente de acuerdo, Infi.
un beso.

Muchas gracias, Durrell.
un abrazo.