No, no me he retirado a ningún sitio ni me dedico a la vida contemplativa, al revés. Estoy estudiando, documentándome y escribiendo mi tercera novela (¡guau pero guau! Ya lo veréis –los fines de semana se los sigue llevando mi perro, y los lunes aún ladro un poco-) y mi tratamiento y la casa... pues que el día sigue teniendo 24 horas me guste o no.
O blog y facebook, o escribo. Pero os sigo... cuando puedo.
A mis amigos de siempre y a tres escritores –dos hombres y una mujer- muy buenos con los que me he encariñado y me están enseñando mucho. Os sigo casi ‘anónimamente’ y de momento va a seguir siendo así.
Lo que pasa es que ésta mañana estoy algo dispersa. Bastante. Con ganas de dejarme abrazar, o abrazar a alguien: me han resuelto una batalla SIN haber ganado la guerra... AÚN.
Sólo me entendería un amigo de Sigüenza que es el que más ganas tiene de que publique Las palabras del viento (¡normal!) pero de momento recogemos y a trabajar!!
















. tan... ¿cómo decirlo?
