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martes, 27 de marzo de 2007

¿Quieres que te cuente un cuento?

Érase una vez un país de gigantes, donde todo era muy, muy grande. Según contaban los viejos del lugar, antiguamente, una malvada bruja les había hecho beber una pócima haciéndoles crecer desmesuradamente. Con el tiempo se trasmitió de padres a hijos, mas ya se habían acostumbrado a su gran tamaño y habían adaptado su país a sus necesidades.
Habían pasado así muchos años, siglos incluso, cuando ocurrió lo inexplicable: nació una niña de tamaño "normal". Primeramente se pensó que el efecto de la pócima había llegado a su fin, pero se equivocaron porque los siguientes niños en nacer, dentro del país, volvieron a ser gigantes. Así que a Blanca flor, nombre que le pusieron a la niña, le toco aprender a vivir en un país en el que todo era demasiado grande.
-!No es justo! Yo quiero ir al colegio -chillaba Blanca Flor- !ya tengo doce años! YO QUIERO IR AL COLE y os juro que como no me hagáis caso chillaré y chillaré y no pararé.
La niña, aunque pequeña, chillaba más alto que nadie.
-Pero cariño el director del colegio nos ha dicho que nada esta preparado a tu tamaño, ni siquiera llegarías al pupitre -decía la mama de Blanca Flor- Sería demasiado peligroso para ti, te podrían pisar... Es por tu bien que queremos que sigas en casa.
- !Ayyyyy Cómo me estoy cabreando! !No entiendo como siendo tan grandes se puede ser tan tontos! -se oyó decir en la habitación.
-¿BLANCA FLOR? ¿Qué has dicho? -preguntó su padre muy serio.
-Yo no he sido papá, de verdad -dijo la niña muy, pero que muy bajito.
Y ahí se quedó la discusión porque los papás de Blanca Flor se fueron a trabajar. Ella como siempre, volvió a quedarse sola en casa.
-Lo siento, no me pude callar. Acabo de llegar y jamás había escuchado semejante tontería.
La niña con los ojos abiertos como si se le fueran a salir de las órbitas, miraba asustada a su alrededor. El techo, el suelo, las ventanas. La televisión -pensó-. Corrió hacía ella. Apagada. La radio, apagada también. Por fin, echándole valor al asunto se atrevió a preguntar.
-¿Quien.... ha... hablado?

(éste cuento -Blanca Flor y las siete escaleras- es para todos, claro, pero en especial para mi sobrinito Noé que hoy cumple un añito. Aunque él no lo pueda entender su hermanito Txomin se lo explica porque es mayor y un fiera, tiene dos años y medio -los hijos de mi hermana- ¡Feliz cumpleaños Noé!.
Continuo en otro post)